Ayer fue una jornada más surrealista que otra cosa...
Salí de casa una hora antes de lo que tenía previsto, los nervios no me dejaban hacer el último repaso antes del examen. Así que me fui.
Pero... no amanecía! Que sensación tan extraña ver en septiembre el cielo tan negro... y como llovía!
Esquivando los relámpagos hasta el autobús, intentando que los nervios no se juntaran con la tormenta...
Me bajo del bus en busca de otro, ya voy como corderito al matadero, no hay opción. O el examen o yo. De pronto un trueno. Madre, qué trueno!
Y yo a bordo de aquel barco que surcaba las avenidas en línea recta, intentando abrirse paso hasta el puerto donde me esperaba mi examen.
Veía el agua caer en cascada por la ventana de mi camarote, al timón el mismísimo capitán Sparrow, de no ser así no hubiera llegado a la universidad. Suena el tema principal de piratas del caribe en mi mp3, pero truena más fuerte, es imposible no oir lo que ocurre fuera, pero no salgo de mi mundo por si me da miedo.
Al bajar del autobús, yo sola en aquella inmensidad... Suena Tiovivo, una musiquilla que en cualquier situación y en cualquier momento consigue sacarte la sonrisilla... Relámpago! Lo ví, lo ví... como en las películas o peor. Pero la música no cesó y yo corría para alejarme de la tormenta o, al menos, buscando un techo para cubrirme...
Se mezclaron todas las sensaciones en un momento, nervios, inquietud y casi miedo... pero sonriente... Tiovivo, lo absurdo de la vida...